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Coca Chanel: un espacio de zapatillas y tacos aguja

Recorriendo el mundo en zapatillas y tacos aguja. Así puedo resumir lo que intentaré plasmar en este blog donde van a encontrar experiencias de viajes (esperen… sé que hay muuuchos blogs de viajes ya; sigan leyendo, dénme tiempo). No se necesita tener ideas novedosas o hacer cosas nuevas, lo importante es hacerlo de una manera única, y claro que esa manera va a ser única (mala o buena lo decidirán ustedes con el tiempo) porque cada uno tiene una mirada distinta respecto a todo; cómo no lo vamos a tener frente a lo que la inmensidad del mundo tiene para ofrecernos.

Vamos a hablar de viajes a lugares remotos en el globo, a lugares más cercanos, a lugares a los que podemos ir en auto y a otros para los que precisamos escalas interminables y vuelos que nos llevan dos días entre cambios de horarios, escalas y varios demás. Sin que este espacio intente ser una guía de turismo (lejos de eso la intención de este blog).
Pero también vamos a hablar de lo que tenemos casi casi a la vuelta de la esquina, porque viajar logra eso: ver con otros ojos, ojos de turista!, nuestro entorno cotidiano.

Ante todo me presento: para abreviar y familiarizarnos, me dicen Coca. Así, cortito (soy petisa), barrial (hago las compras en el carnicero, el verdulero, el fiambrerio de confianza porque me gusta la cercanía y el cara a cara con las personas); y bien argentino (lo soy! Nada mejor que un buen asado, encuentros con amigos, domingos en familia, digo che y del lunfardo creo utilizar casi todo). Hasta acá…. Zapatilllas!
Por qué tacos aguja? Primero porque soy petisa, como les conté. Pero en lo que hace al blog, y ya entrando en lo que nos interesa y une… porque hace tiempo tengo la inmensa suerte de poder viajar a distintos destinos, dentro y fuera del país, marcando (pero nunca tachando), cada vez más partes del globo.
Empecé a viajar con mochila al hombro, sin rumbo fijo ni preparación; pero de a poco fui queriendo cada vez más. La curiosidad mata al gato, pero al revés que al gato a mí me hizo renacer un interés enorme por conocer lo que el mundo tiene por ofrecer.

Estuve en Corea del Norte, el país más hermético del mundo. En el desierto de Namibia me propusieron matrimonio en medio de un temporal y diluvio en el desierto después de cuarenta años sin llover…. Ah! Y si… parece que es cierto que casamiento más lluvia, sinónimo de suerte. Encontré, además de muchas cosas más, un compañero de viaje ideal!
Viajé al Amazonas y tuve la inolvidable oportunidad de compartir la vida del isleño, pero volver a dormir en unbarco para pocas personas con todas las comodidades. Estuve en Rusia … me perdí el mundial eso sí, pero años antes viajé a descubrir las perlas ocultas de la no tan antigua sociedad soviética.
Pasé parte de mi luna de miel en India tratando de aprender sobre los más de tres mil dioses del hinduismo(creo recordar cinco!), y donde me volví a casar bajo sus rituales en una casa de familia que amablemente presidió la ceremonia, fueron nuestros testigos y nos iniciaron en su cultura.
Viajé a Egipto, alojándome a orillas del Nilo en el mismo hotel en el que Winston Churchill habitó varios meses y aún mantienen casi intacta su habitación; pero también recorrí el desierto hasta subir a la cima del Monte Sinaí, pasando noches en casas de beduinos que nos abrieron sus puertas.
En Turquía viajé en globo aerostático (cita obligada para quien vaya a ese país) y pasé otro día increíble en Estambul con la hinchada de fútbol del club Beşiktaş .
En fin… mucho para contar, mostrar y compartir.

Eso es en lo que hace a la otra parte del globo, la que tenemos más lejos, y sólo por resumir algunos lugares.
En esta parte, nuestro país, tuve la suerte de compartir el Día de la Pachamama en Tolar Grande Salta, con los camioneros de la zona que se dan cita ahí y sus familias con quienes pasamos el día desde el amanecer, bebiendo líquidos de colores que no sabría definir para luego escupirlos en la tierra en señal de homenaje.
En Bariloche bajé ríos en kayak acampando donde la naturaleza y los ríos nos lo permitieran. También ahí, dormí en domos especialmente montados (una experiencia única: la carpa deluxe digamos).
La lista sigue y sigue…pero no vamos a quemar todos los cartuchos en la presentación.
Si llegaron hasta acá en la lectura es un buen síntoma para ambos; es signo de que este blog es para ustedes y de que ustedes son quienes necesito: para nutrirme, llenarme de curiosidad (no hay límite para esto) y continuar así con esta increíble aventura. Si fuéramos un culebrón mexicano diría que “somos el uno para el otro”.

Hasta acá…. Viajes! Ahora, parte de lo que también van a encontrar en este espacio:

Viajar me hace redescubrir con ojos de turista mi propia ciudad: Buenos Aires.
Cada vez que vuelvo, me doy cuenta de lo linda y variada que es. Me encuentro viendo lugares nuevos o bien por los que pasé mil veces (apurada, con caos de tránsito, agotada del apretujamiento del transporte público…), y frenar de pronto por un mural, una calle, un café, que sin buscarlo me sorprenden e inspiran, me hacen respirar y hacen que las molestias que mencióné antes caigan por la borda y me hagan reenamorarme de Buenos Aires.

Volvamos al principio: Zapatillas y tacos aguja. Los dos me acompañan por igual, porque amo ambos, si los entendemos como caminar en barro o en piso de mármol. Me encanta dormir en carpa, nadar en un río, comer con la mano aunque seamos muchos metiendo mano en un plato si esa es la costumbre; pero también me gusta hospedarme en hoteles boutique, comer en restaurantes de distintas ciudadades y países y ser recibida por el chef y miles y miles de etécteras.

Los seres humanos somos contradictorios, pero entiendo que esta contradicción es sana y nos nutre: conocer y absorber todo lo que el mundo nos pueda ofrecer (no nos va a alcanzar la vida, pero hagamos lo posible).

Las experiencias, la autenticidad, el contacto con la gente, ver lugares secretos, van logrando algo indiscriptible: salir en otro país como lo haría un local y salir en el nuestro como lo haría un turista.
Este espacio aspira a ser un intercambio entre personas inquietas, curiosas y amantes de la vida… así que si así se sienten, sigámonos mutuamente.

Bienvenidos a Cocachanel! Un espacio de zapatillas y tacos aguja, donde todos vamos a encontrar algo que nos interese y movilice. Un mapa no es más que un territorio plasmado en papel, lo que importa es lo que hay dentro: descubrámoslo juntos!